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viernes, 4 de octubre de 2013

La muerte


                                    La muerte


Invierno, por Marcos
En algún lugar  atesora la experiencia que te tocará,  tantas incógnitas que un todo se puede volver  uno, de pronto se sienta a tu lado, entonces ahí está, ese frio momento que no avisa y te prepara para un instante que se roba toda tu  razón, las estructuras mentales colapsan ante el eficaz resultado.

Tantas emociones se aglomeran junto a cada recuerdo que tu mente protege contra el olvido. Pronto una película conocida pasa frente a ti. Sos el espectador y protagonista de un tiempo que funciona lentamente o quizás a una constante variable que no experimentamos o que simplemente  no nos permitimos.

La mismísima nada contempla la ocasión, el resultado es el mismo una y otra vez. La  continuidad se torna inexplicable, solo el sentido del olvido engaña y esconde la falsa realidad. Esta, quizás aparente, juega con un mercado que maquilla cada acción, justificando para no distraerte, para no descubrir la magia del escenario. La culpa se expresa contra un blanco imaginario.

Tan pronto te contacta todo parece más grato, no hay tantos cuestionamientos. Pero cuando su socia la agonía viene junto a ella,  intenta luchar cuerpo a cuerpo con tu ego, lógicamente un privilegio se hace presente para vivir el hoy, es un sentir sin límites para aferrarse a la esperanza.
Oportuna la razón, como si supiera que su tiempo acabó, sale de ti, se esconde sin fundamento. Tímidamente baja la cabeza y tu interior es el protagonista, sincero y cruel te canta una canción que tarareabas sin saber por qué, es tú momento, tu presente,  fielmente ahí está, te mira, solo te mira.

Una lágrima es testigo del encuentro, es simple, tan sencillo que lo concreto es solo recuerdo, y el recuerdo es sentido de ser, para lograr abrazar el amor, el único que marcaba cada pulso, cada latir,  para recordarte. El solo sentir te devuelve las ganas de una chance, solo una, para despedirte de ese abrazo tibio que acaricio el nacer de una emoción.
Tan pura como el esfuerzo que tanto llevaste en tu espalda.  Quizás entender  que el verdadero sentido no era material en absoluto, sino el medio para la experiencia tibia de aquel abrazo.

Hasta el último oxígeno expirado rasguñas, luchas para  no ser arrebatado, para no dejar de ser, pero sos, nunca lo supiste hasta ese momento, aceptas  el error. La incertidumbre se apodera completamente de tus pensamientos, actos y emociones. La espera pasea en un ir y venir en un estar y escuchar. Los dioses de la palabra diagnostican el presagio, nada es tan poderoso como su magia, un trazo de tinta expresa tu destino, parece ser un juego tenaz, es que en el territorio  de la crueldad  material todo se hace posible, lo imposible toma fuerza, toma vida cuando ya nada te juzga. Dejas de ser juez para ser ahora tú el juzgado.

Solo cuando sentís la muerte en tu cuerpo, ella se asegura la experiencia inconsciente de escapar, solo de esta forma puede existir, solo así es, su esencia depende de tu miedo. De todo lo que no hiciste,  o todo lo que sí  hiciste.

Sencillamente toma el control de tu vida para no morir, para no sentir que no fuiste y saber que sos y que el tiempo, la realidad concreta forman parte del camino, solo depende de vos para elegir como morir, como vivir, para no morir.
Marcos

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