Los mundos posibles...
Son los
saltos, las risas, tu sonrisa, la llave a un mundo, a mundos donde la razón
desaparece para jugar por momentos a que
todo lo podemos, son tantos los lugares conquistados que no me alcanza la vida
para contarte cuanto siento por ti.
Día a día me
guías en un sendero lleno de sentido, completo por tus pasos que aprendo a
seguir, cada acto me recuerda que respiro, cada mirada me aproxima a un sueño
eterno capaz de completarme, las emociones que tantas veces se han revelado en
una anarquía mezquina, hoy contemplan tus locas acciones, ya nada puede ser
temporalmente explicado, las palabras juegan incesantemente con tu despertar, y
todo comienza nuevamente, los mundos giran a tu alrededor y me gusta, energía tan pura que el egoísmo se apodera de
ese instante.
Te observo e
inevitablemente, se me dibuja una sonrisa que endulza el deseo de lo infinito,
invita a reflexionar para encontrar en palabras, algo tan especial que no puede ser explicado,
solo confío mi todo, a sentir. Te veo crecer como aquel nogal que plantamos
juntos, en nuestro mundo hay vida y la
moneda de cambio es amor y solo me das eso. El privilegio es y será agradecido,
nada se compara a la experiencia, nada que un deseo no lo pueda.
Tu filosofía
me dice que todo el conocimiento es experiencia y la experiencia me permitió
conocerte, mi fiel compañero del aula de las emociones, los colores, las
formas, los relatos desbordan ante tu
presencia, energía poderosa que no es entendida, que no es apreciada.
Tu
invitación es un premio que atesoro para el recuerdo de un abrazo tibio
infinito que nunca voy a olvidar y que es el motivo de mi búsqueda, el océano de los sentidos, lo siento, perdón, te amo, gracias.
Marcos Zeta