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sábado, 21 de junio de 2014

Huellas



Huellas


 Sangran los recuerdos,  si solo pienso en ti.

Mi cuerpo extraña tu inconciencia.

Los posibles se hacen carne para poder transitar.

Suelta libertad a tu hijo, al que bautizaste amor.

 

Nuestros cuerpos colisionan.

Es la experiencia del pasado.

De un pasado que se hace presente.

Herederos de un instante caminamos.

 

Los signos se convierten en huellas.

Intento no comprender tu belleza.

Comprendo, pero un capricho te quiere ahora.

Hoy el tiempo me regala tu sonrisa hecha vida.

 

Sangran los recuerdos,  si solo pienso en ti.

Mi cuerpo extraña tu inconciencia.

Los posibles se hacen carne para poder transitar.

Suelta libertad a tu hijo, al que bautizaste amor.

jueves, 23 de enero de 2014

El yo y el lenguaje



El yo y el lenguaje


El  poder de la palabra, como herramienta de la mente. Una simple palabra, dispara un océano de sensaciones, sin lenguaje el hombre quizás no habría podido lograr desarrollar y dar forma a la conquista de la naturaleza del mundo material, en todo sus matices. La lógica racional del hombre expresa una realidad concreta.


El poder se manifiesta como símbolos codificados, tejiendo los sentidos de la realidad observable. Ponemos significados, explicamos el mundo que inventamos, necesariamente para no percibir,  que puede no ser como se nombra. El lenguaje siempre tiene una intencionalidad direccionada a  una coerción, a un orden que estructure lo que no se puede entender.


Tenemos una razón, la de amar, ésta es innata,  propia de todos los seres, expresiones de amor, por donde nos movamos, constante flujo del movimiento, agua, tierra, vida, muerte. Secciones de un mismo continente.


Es un lenguaje universal, sin estructuras de ideas, sin construcciones de realidades, la historia es un proceso de  fuerzas expresadas en materialidad de lucha por el amor. La razón se debe convertir en acción, en motivo para andar, transitar con todo lo que implica, sin necesidad de clasificar, bueno,  malo, éste sabe,  aquel no, con dinero, sin dinero.


 Convivir sin muros, despojados de la construcción del ocultamiento por el miedo a la muerte, a lo desconocido, a lo sublime. Por algo simple, un  sencillo y poderoso gusto de vivir, de ser, de no parecer, de no padecer. El motor de la vida y la muerte es construido por lenguajes de un mundo concreto, material. El amor encuentra lugar cuando somos y no actuamos, cuando nos inventamos, desordenando una región cerebral, vencemos ese poder mental programado para el circo de la vida. Regalarse, desprenderse del yo, el ego cuándo regula para él afuera, es el juez oculto de cada acto.


En cada movimiento separamos, aislamos, clasificamos, rotulamos, éste accionar es un espejo donde no nos reconocemos. No hay persona en el mundo que no haya sentido amor alguna vez, ya sea en sus opuestos, según el sentido de las palabras, pero en su esencia los compuestos actúan y salen como misiles químicos, eléctricos de nuestra mente, el odio no es opuesto, el odio es amor, es parte constitutiva, hay que comprender que de tanto separar creemos que no somos capaces de sentir y toda nuestra maquina mental  se aliena en un orden de satisfacción efímero, con intereses que no son reales  y  fieles al ser.
El odio, el rencor, es el acto de amor más notable del ser, la melancolía vive en una eterna agonía, en un perpetuo amor al sufrimiento, por aquel amor que ha quedado en el más hondo rincón de su ser, la aberración al amor por la eficacia del dulce recuerdo de sentirse amado.   ¿Pero éste es el verdadero amor?  El amor es aquel que se espera y es aquel que vive, se siente como parte de mí , como parte de un todo, no es estático, es dinámico, está aquí y allá, es  vida, es muerte  y es todo al mismo tiempo pero no en un tiempo calculable, racional, es un perpetuo transitar ondulante que va modificando y contagiando un sentir sin mediadores  como el lenguaje, sin nombres,  un yo, un tú, un ellos,  un todo, un único ser contenedor de un todo.      

domingo, 29 de diciembre de 2013

Ella


                                Ella

Contemplo como la roca abraza a su madre la montaña.

Por debajo fluye la vida.

El final de un nuevo proceso es notable.

El sol es cómplice de un nuevo nacer.

 

Un cielo tras otro, trabajan para el artista.

Cada individuo comparte su amor.

Los movimientos y los sonidos se funden.

La realidad detalla un todo sublime.

 

Ella danza en el viento como la pura libertad.

La naturaleza de su suerte se funde en el cielo.

Las raíces que la observan se desprenden del suelo para seguir su locura.

Locura que endulza, la frágil razón que ordena.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Perfume


                             Perfume
Preso de un instante que acontece un transitar.
Sin pretensiones aparentes, el viento me anima a jugar.
La fría brisa vestida de ocasión, muta en una acción perpetua que marca un sentir.
La respiración acompaña con tímidas acciones cada movimiento.
Poco a poco aquella realidad pasó a otro plano en un devenir caótico.
 
El tiempo enemigo de un grato sentir, descuida su  mirada.
El todo que entrama nuestro andar colisiona.
Las probabilidades son infinitas,  el pulso todo lo puede.
Efectivamente un gesto transformó lo casual en un estar compartido.
 
Un perfume hace la experiencia tangible, placentera.
Prácticas que liberan un estar regulado, nos define en un afuera, me gusta.
El deseo nos  vuelve uno, el deseo en un instante.
Reímos  despojados  experimentamos  el perfume de la libertad.

martes, 5 de noviembre de 2013

Los mundos posibles...


                     Los mundos posibles... 

Son los saltos, las risas, tu sonrisa, la llave a un mundo, a mundos donde la razón desaparece para jugar por momentos  a  que todo lo podemos, son tantos los lugares conquistados que no me alcanza la vida para contarte cuanto siento por ti.

Día a día me guías en un sendero lleno de sentido, completo por tus pasos que aprendo a seguir, cada acto me recuerda que respiro, cada mirada me aproxima a un sueño eterno capaz de completarme, las emociones que tantas veces se han revelado en una anarquía mezquina, hoy contemplan tus locas acciones, ya nada puede ser temporalmente explicado, las palabras juegan incesantemente con tu despertar, y todo comienza nuevamente, los mundos giran a tu alrededor y me gusta,  energía tan pura que el egoísmo se apodera de ese instante.

Te observo e inevitablemente, se me dibuja una sonrisa que endulza el deseo de lo infinito, invita a reflexionar para encontrar en palabras,  algo tan especial que no puede ser explicado, solo confío mi todo, a sentir. Te veo crecer como aquel nogal que plantamos juntos, en nuestro mundo hay  vida y la moneda de cambio es amor y solo me das eso. El privilegio es y será agradecido, nada se compara a la experiencia, nada que un deseo no lo pueda.

Tu filosofía me dice que todo el conocimiento es experiencia y la experiencia me permitió conocerte, mi fiel compañero del aula de las emociones, los colores, las formas, los relatos desbordan  ante tu presencia, energía poderosa que no es entendida, que no es apreciada.

Tu invitación es un premio que atesoro para el recuerdo de un abrazo tibio infinito que nunca voy a olvidar y que es el motivo de mi búsqueda, el océano  de los sentidos, lo siento, perdón, te amo, gracias.

                       Marcos Zeta

viernes, 18 de octubre de 2013

El testigo





El testigo

Qué decir del testigo de nuestra unión, del capricho de un andar.

De la razón cuando no mira, de tu mirada.

Qué decir cuando no estás. De la vida, de la muerte,  la ansiedad.

Cuando las lágrimas son protagonistas.

 

Todo se puede en nuestro mundo. Cuando las huellas son experiencias.

Cuando la música es solo risa, cuando solo somos uno.

 

Qué decir cuando la suerte no convence, cuando  la moneda maquilla  una cara.

Cuando el deseo nos consume, cuando los cuerpos se funden.

Qué decir de las noches, de los días, cuando amanece.

Cuando no existe lo infinito, cuando no hay eternidad.

 

Todo se puede cuando el mundo se vuelve instante. Cuando el sueño adolescente resiste.

Cuando la propuesta es la nada. Cuando  no existen las promesas.

 

Qué decir cuando el egoísmo  se vuelve alegría, cuando tu cuerpo se  vuelve nido.

Cuando sujetaste minutos  en la cama, cuando la espera se hace vida.

Qué decir cuando el silencio se vuelve canción, cuando ellos nos miran.

Cuando se siente crecer, qué decir con solo palabras.

 

Todo se puede si el tiempo no mira. Cuando los sueños se hacen vida.

Todo se puede si inventamos la razón. Todo se puede desde aquel día.

Ante el mundo que soñamos solo digo… Amor.

 Simplemente te amo.
 







viernes, 4 de octubre de 2013

La muerte


                                    La muerte


Invierno, por Marcos
En algún lugar  atesora la experiencia que te tocará,  tantas incógnitas que un todo se puede volver  uno, de pronto se sienta a tu lado, entonces ahí está, ese frio momento que no avisa y te prepara para un instante que se roba toda tu  razón, las estructuras mentales colapsan ante el eficaz resultado.

Tantas emociones se aglomeran junto a cada recuerdo que tu mente protege contra el olvido. Pronto una película conocida pasa frente a ti. Sos el espectador y protagonista de un tiempo que funciona lentamente o quizás a una constante variable que no experimentamos o que simplemente  no nos permitimos.

La mismísima nada contempla la ocasión, el resultado es el mismo una y otra vez. La  continuidad se torna inexplicable, solo el sentido del olvido engaña y esconde la falsa realidad. Esta, quizás aparente, juega con un mercado que maquilla cada acción, justificando para no distraerte, para no descubrir la magia del escenario. La culpa se expresa contra un blanco imaginario.

Tan pronto te contacta todo parece más grato, no hay tantos cuestionamientos. Pero cuando su socia la agonía viene junto a ella,  intenta luchar cuerpo a cuerpo con tu ego, lógicamente un privilegio se hace presente para vivir el hoy, es un sentir sin límites para aferrarse a la esperanza.
Oportuna la razón, como si supiera que su tiempo acabó, sale de ti, se esconde sin fundamento. Tímidamente baja la cabeza y tu interior es el protagonista, sincero y cruel te canta una canción que tarareabas sin saber por qué, es tú momento, tu presente,  fielmente ahí está, te mira, solo te mira.

Una lágrima es testigo del encuentro, es simple, tan sencillo que lo concreto es solo recuerdo, y el recuerdo es sentido de ser, para lograr abrazar el amor, el único que marcaba cada pulso, cada latir,  para recordarte. El solo sentir te devuelve las ganas de una chance, solo una, para despedirte de ese abrazo tibio que acaricio el nacer de una emoción.
Tan pura como el esfuerzo que tanto llevaste en tu espalda.  Quizás entender  que el verdadero sentido no era material en absoluto, sino el medio para la experiencia tibia de aquel abrazo.

Hasta el último oxígeno expirado rasguñas, luchas para  no ser arrebatado, para no dejar de ser, pero sos, nunca lo supiste hasta ese momento, aceptas  el error. La incertidumbre se apodera completamente de tus pensamientos, actos y emociones. La espera pasea en un ir y venir en un estar y escuchar. Los dioses de la palabra diagnostican el presagio, nada es tan poderoso como su magia, un trazo de tinta expresa tu destino, parece ser un juego tenaz, es que en el territorio  de la crueldad  material todo se hace posible, lo imposible toma fuerza, toma vida cuando ya nada te juzga. Dejas de ser juez para ser ahora tú el juzgado.

Solo cuando sentís la muerte en tu cuerpo, ella se asegura la experiencia inconsciente de escapar, solo de esta forma puede existir, solo así es, su esencia depende de tu miedo. De todo lo que no hiciste,  o todo lo que sí  hiciste.

Sencillamente toma el control de tu vida para no morir, para no sentir que no fuiste y saber que sos y que el tiempo, la realidad concreta forman parte del camino, solo depende de vos para elegir como morir, como vivir, para no morir.
Marcos