La muerte
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| Invierno, por Marcos |
En
algún lugar atesora la experiencia que
te tocará, tantas incógnitas que un todo
se puede volver uno, de pronto se sienta
a tu lado, entonces ahí está, ese frio momento que no avisa y te prepara para
un instante que se roba toda tu razón,
las estructuras mentales colapsan ante el eficaz resultado.
Tantas
emociones se aglomeran junto a cada recuerdo que tu mente protege contra el
olvido. Pronto una película conocida pasa frente a ti. Sos el espectador y
protagonista de un tiempo que funciona lentamente o quizás a una constante
variable que no experimentamos o que simplemente no nos permitimos.
La
mismísima nada contempla la ocasión, el resultado es el mismo una y otra vez.
La continuidad se torna inexplicable, solo
el sentido del olvido engaña y esconde la falsa realidad. Esta, quizás aparente,
juega con un mercado que maquilla cada acción, justificando para no distraerte,
para no descubrir la magia del escenario. La culpa se expresa contra un blanco
imaginario.
Tan
pronto te contacta todo parece más grato, no hay tantos cuestionamientos. Pero
cuando su socia la agonía viene junto a ella,
intenta luchar cuerpo a cuerpo con tu ego, lógicamente un privilegio se
hace presente para vivir el hoy, es un sentir sin límites para aferrarse a la
esperanza.
Oportuna la razón, como si supiera que su tiempo acabó, sale de ti,
se esconde sin fundamento. Tímidamente baja la cabeza y tu interior es el
protagonista, sincero y cruel te canta una canción que tarareabas sin saber por
qué, es tú momento, tu presente, fielmente ahí está, te mira, solo te mira.
Una
lágrima es testigo del encuentro, es simple, tan sencillo que lo concreto es
solo recuerdo, y el recuerdo es sentido de ser, para lograr abrazar el amor, el
único que marcaba cada pulso, cada latir, para recordarte. El solo sentir te devuelve
las ganas de una chance, solo una, para despedirte de ese abrazo tibio que
acaricio el nacer de una emoción.
Tan pura como el esfuerzo que tanto llevaste
en tu espalda. Quizás entender que el verdadero sentido no era material en
absoluto, sino el medio para la experiencia tibia de aquel abrazo.
Hasta
el último oxígeno expirado rasguñas, luchas para no ser arrebatado, para no dejar de ser, pero
sos, nunca lo supiste hasta ese momento, aceptas el error. La incertidumbre se apodera
completamente de tus pensamientos, actos y emociones. La espera pasea en un ir
y venir en un estar y escuchar. Los dioses de la palabra diagnostican el
presagio, nada es tan poderoso como su magia, un trazo de tinta expresa tu
destino, parece ser un juego tenaz, es que en el territorio de la crueldad material todo se hace posible, lo imposible
toma fuerza, toma vida cuando ya nada te juzga. Dejas de ser juez para ser
ahora tú el juzgado.
Solo
cuando sentís la muerte en tu cuerpo, ella se asegura la experiencia
inconsciente de escapar, solo de esta forma puede existir, solo así es, su
esencia depende de tu miedo. De todo lo que no hiciste, o todo lo que sí hiciste.
Sencillamente
toma el control de tu vida para no morir, para no sentir que no fuiste y saber
que sos y que el tiempo, la realidad concreta forman parte del camino, solo
depende de vos para elegir como morir, como vivir, para no morir.
Marcos